El hormigón es una receta sabia compuesta de pequeñas piedras, cemento, pigmentos y agua que aprendimos de los romanos, atributos como la plasticidad y la textura pueden ser explotados al límite en el hormigón para lograr entornos diferentes.

La arquitectura está en un periodo de trasformación continuo, uno de los frentes más innovadores de esa transformación es el de proyecto del paisaje dentro de los objetivos de la sostenibilidad. La tendencia de estos avances en este tipo de proyectos nos presenta obras que se adaptan al lugar, que dialogan con el contexto, que intentan enriquecer las cualidades del medio, que se despliegan en estrategias y que emocionan.

Con los mínimos recursos, nos encontramos ante unas nuevas maneras de abordar el paisaje, libres y creativas con voluntad de restituir el protagonismo a el equilibrio entre la naturaleza y las intervenciones humanas.

En justo en este punto donde Fenollar participa con los profesionales en ayudarles a proyectar el vacío, a definir espacios entre edificios, a coser los intersticios, a establecer corredores verdes a articular los barrios como espacios públicos. Poner cada objeto en su sitio, armonizar los espacios entre los objetos y darles su evolución es en cada proyecto un desafío al que enfrentarse, es en ese desafío donde los diferentes pavimentos Fenollar toman protagonismo buscando el equilibrio y la cohabitación de las diferentes partes del entorno.